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27 diciembre 2013

Mientras te espero

Es muy extraño este período de congés maternité. Recién ahora entiendo el significado de la dulce espera. Es como un paréntesis en la vida mientras todo y todos continuan su ritmo normal a mi alrededor. Las primeras dos semanas estuve sumamente activa: hacía mi clase de yoga en casa todos los días e iba a practicar al estudio 2 o 3 veces por semana, iba a la pileta, a museos, exposiciones, a caminar, a encontrarme con amigos, acomodé y reorganicé nuestro departamento, hice mi valija para el hospital, seleccioné tu ropita entre las bolsas y bolsas que nos dieron y después la lavé, cociné...

A partir de la 3ª semana, me empecé a sentir mucho más pesada y me cuesta un poco caminar. Los ligamentos de la parte más baja del abdomen tiran mucho y el peso ya es muy importante. Ya salgo mucho menos y me busco actividades dentro de casa.
Estas son algunas de las cosas que hice mientras te esperaba, este último mes:

Exposición Georges Braque en el Grand Palais
Georges Braque, L’oiseau noir et l’oiseau blanc,1960, Huile sur toile
Exposición Désirs et Volupté à l'Époque Victorienne en el Museo Jacquemart André

Lord Leighton - Crenaia, the Nymph of the Dargle - 1880


Exposición Masculin Masculin en el Musée d'Orsay



La Belle au Bois Dormant en la Ópera Bastille


  • Por primera vez (¡en mi vida!) hice un arbolito de Navidad y la festejamos en casa (me gustaría que se convierta en una tradición y empezar a festejar con vos, no como en mi infancia)
  • Aprendí a hacer algunos origami
  • Estoy haciendo un curso de Design online
  • Cocino seguido
  • Vamos bastante al cine
En general, estoy de acuerdo con Séneca: 
Le plus grand obstacle à la vie, c’est l’attente qui se suspend au lendemain et ruine l'aujourd’hui. Sénèque  
(El obstáculo más grande a la vida es la espera que interrumpe el futuro y arruina el presente) 

Pero esta espera está siendo realmente dulce.

13 diciembre 2013

Semana 36

Mi panza a los 7 meses. Foto de IG
A pocas horas, días, semanas de que mi vida cambie radicalmente y de tener en mis brazos a nuestra bebé, las emociones son tantas que me es muy difícil plasmarlas en un texto coherente. Lo quise hacer a lo largo del embarazo pero me fue muy difícil. Tenía las ideas en mi cabeza pero al intentar expresarlas, no pude dar con nada demasiado lógico. ¿Será por eso que este estado roza con lo mágico o, por qué no, milagroso?. Sí, millones de años de evolución humana, la ciencia que descifró el genoma humano y los avances y descubrimientos diarios pero... que un ser se forme y crezca en el propio cuerpo y que luego se convierta en una persona, sigue siendo algo mágico. ¡Pobres hombres que no pueden experimentar este estado! La naturaleza nos hizo un regalo maravilloso a las mujeres, poder sentir a tu bebé crecer y moverse dentro tuyo es el regalo más fantástico que me hayan podido dar... además del de mi propia vida.

Estos casi nueve meses fueron un período de conciencia plena de mi presente, de quién soy, del mundo que me rodea. Un período de éxtasis, de sentido de la dirección, de fuerza. 

En la modernidad, con las ideas feministas de la "liberación femenina", decir que una mujer se siente plena cuando da a luz es políticamente incorrecto, inaceptable. Respeto desde lo más profundo de mi ser a aquellas mujeres que deciden de forma consciente no tener hijos, admiro esa seguridad y honestidad hacia ellas mismas. ¿Por qué está mal decir que una mujer se siente completa cuando trae a otro ser a este mundo? ¿Por qué está mal que el instinto animal, el instinto más básico, nos gobierne? 

¿Por qué las mujeres queremos ser madres? No sé si es entonces este instinto animal de reproducción, si las mujeres somos instrumentos de un Plan Universal, si lo hacemos inconscientemente para conformar el modelo socio-cultural establecido o si, a un nivel metafísico que me cuesta imaginar, son los hijos los que nos eligen como padres. No tengo la respuesta a una sola de estas preguntas pero sólo puedo estar segura de una sola cosa: hoy me doy cuenta que no podría sentirme plena si, al final de mi vida, no hubiese pasado por esta experiencia.

La experiencia de la maternidad no es un sentimiento anodino: nos confronta con nuestra imagen del mundo, con nuestra consciencia del presente y con la fuerza de la vida. Es una experiencia iniciática (y no tengo miedo de usar esta palabra) que nos va a enseñar el significado del amor incondicional. El embarazo me dio una sensación de fuerza insospechada (espero que en el parto también). Las sensaciones más profundas se exacerban, los instintos se despiertan.

Convertirse en madre es ser responsable de su propio cuerpo, estar a la escucha de las necesidades reales, es volverse autónoma. Es realmente crecer y madurar. Me siento, más que nunca, conectada a la Tierra, a un Todo, a las generaciones pasadas y futuras. Siento a la vez una enorme responsabilidad y un reconocimiento infinito hacia esta Naturaleza que me eligió como depositaria de fertilidad.

Y no olvido el rol del padre, del compañero, el rol masculino al lado mío, tan vital como el femenino. Nada puede existir sin su opuesto (es lo que me tatué hace años en mi tobillo izquierdo para tenerlo siempre presente). El rol del futuro papá es axial y fundamental. Es complementario al mío y no me hubiese embarcado en tal aventura sola (mi reverencia a las madres solteras -por opción o no- quienes tienen que asegurar ambos roles). 

Mujer y Hombre complementarios en esta maravillosa aventura de la vida.

05 septiembre 2013

El milagro

Hace 2 años y medio que escribí esto
2 años y medio después sigo teniendo las mismas certezas y las mismas dudas... salvo una: nuestro bebé está en camino.
No fue fácil, desde que tomamos la decisión hasta poder concretarla, pasamos -pero sobre todo yo- por muchas etapas: entusiasmo, frustración, rabia, abandono, hartazgo.
El tratamiento no fue fácil de sobrellevar psicológicamente. Decidimos mantenerlo en secreto y no me arrepiento, era demasiado pesado para digerir como para, además de todo, tener que soportar las ansiedades ajenas. Pero lo hicimos, de a dos, aunque haya sido yo la que se pinchaba todos los días. 
Y ¡bendita seas, medicina y los profesionales que la ejercen con tanta vocación! Yo que despotrico seguido contra los métodos ortodoxos alopáticos, mi vida y la de nuestra futura hija dependieron en gran parte de la ciencia.

Hija: ¡te esperamos, añoramos, soñamos tanto! Empezaste a existir en nuestras vidas en un momento de amor incondicional, confianza y apoyo. Ambos te quisimos siempre, desde antes de que seas. Te imaginamos, te anhelamos.
Las primeras semanas de tu existencia las pasamos en el hospital, fueron momentos muy difíciles, de superar límites, de desesperación y dolor físico que no me creía capaz de poder soportar. Pero lo hice, lo superamos, los tres juntos.
Fue lejos la experiencia de dolor físico más intensa que sentí en mi vida pero, si tuviese que volver a pasar por ella para saber que vas a venir, lo haría ahora mismo.
Desde las primeras horas fuera del hospital, empezamos a darnos cuenta que no te habíamos soñado, que en esos pocos milímetros de tamaño seguías existiendo. Poco a poco fuiste tomando forma, evolucionando, mi panza volvió a redondearse pero esta vez... de vida. Mi estado de bienestar fue -desde que salí del hospital hasta hoy- total. No tuve el más mínimo síntoma "clásico" del embarazo: no sé lo que es un mareo, una náusea... Vinieron los anuncios oficiales, las sorpresas, las lágrimas de emoción. Organizamos picnics en tu honor y cenas, la noticia fue recibida con genuino afecto y buenos deseos de todo nuestro entorno.
Desde un principio tuve la certeza de que eras nena. Si bien no tenía ninguna predilección por uno u otro sexo, sabía que eras mujer. Hacia principios del 4º mes pudimos comprobarlo. 

Ya estamos en el 5º mes. Todavía no tenés nombre, no es fácil encontrar uno que sea pronunciable de forma similar en 3 idiomas. 
Hace poquito empezaste a moverte, te siento en la parte más baja de mi abdomen. Tus burbujitas me llenan el alma de amor y las ganas de tenerte en brazos son cada vez mayores.
Te extraño seguido y cuento los días que faltan para la próxima ecografía para poder verte. No sé cómo hacen las madres "normales" que sólo tienen 3 ecos en todo el embarazo, ¡nosotros tuvimos decenas!.

Mi mesita de luz parece la góndola "puericultura" de la FNAC. Libros, artículos y revistas se apilan sin ningún orden particular. Quiero leer todo, saber todo, aprender todo. Aunque sé que la mayor parte es instintivo y que no se aprende, quiero estar lo más preparada posible.

Pronto empezamos el otoño, vos nacerás al principio del invierno, aunque en las tierras de tu mamá será verano.

El papá y la mamá que te tocaron te cuidan desde ya y prometen hacerlo toda la vida, prometen dar lo mejor de ellos para vos, siempre. Prometen enseñarte todo lo que saben y aprender cosas nuevas juntos, en una nube de idiomas y culturas diferentes. Te dirán palabras, te contarán cuentos y cantarán canciones en distintos idiomas pero con el mismo amor.

Crecé sana en mi panza y descansá que la maravillosa aventura de la vida te espera.
Te esperamos, hijita, ¡te esperamos de brazos abiertos!

24 febrero 2013

Esa raza rara


Nadie sueña con ser vegetariano. El vegetarianismo no inspira a nadie. Son como una especie disidente del homo sapiens, un eslabón perdido de la cadena alimenticia que, en vez de situarse heroico al final con los grandes predadores, decidió cobardemente quedarse entre los musgos y los insectos, justo por encima de la zanahoria y el brócoli. El vegetariano es la pesadilla de la anfitriona de la casa la cual queda desorientada ante tal espécimen y rápido empieza a imaginar platos a base de semillas y hojas.

¿Pero qué le vamos a servir? se cuestionan casi indignados aquellos que osan invitarlo a su mesa. Es un atentado a la moral, una falta de respeto a las buenas costumbres. Ser vegetariano es estar recluido del club de los bon vivants.
Están los militantes que enarbolan banderas verdes y defienden a todo pulmón los derechos de los cuadrúpedos. Y están aquellos que sufren en silencio, que esconden sus hábitos y no predican. Que rechazan la costilla de cerdo o se sirven ración doble de ensalada en vez de foie-gras en Navidad.
Yo los conozco, los cruzo cuando voy a los negocios de productos orgánicos. Lánguidos se pasean entre las góndolas con sus canastos llenos de productos difíciles de pronunciar. La tez mustia por la falta de proteínas animales, el pelo rebelde y las ropas sencillas. Austeridad, frugalidad que huele a abstinencia, a falta de excesos inherentes a la condición humana.
Yo los conozco muy bien. Yo soy una desde hace más de 15 años.

18 enero 2012

De emociones, sensaciones, demostraciones y otros menesteres

El otro día hablaba con mi prima -que también vive en París como yo y que acaba de volver de pasar un mes en Argentina- de la exagerada efusividad de los argentinos. Me contaba que fue a depilarse y la depiladora -a quien nunca había visto en su vida- la recibió con un beso. Otra vez fue a tomar un helado y la persona detrás del mostrador le preguntó: "¿qué gustos, mi amor?".
Pronto voy a bloquear a mi primita de 12 años del FB porque ya no soporto más sus status "fulanita te amo, sos el amor de mi vida, te extraño, no puedo vivir sin vos, sos una diosa" y eso a 23 nenes diferentes.

Chéri se burla de mi cuando hablo con algún compatriota y dice "qué liiiiiiindo", juntando las palmas de ambas manos frente a su pecho y encojiendo los hombros. Me repite hasta el hartazgo que cuando digo "hace mil años que...", "te lo dije 100 veces" o cualquier otra exageración intencional y simbólica para expresar dimensiones, él no puede concentrarse e intenta imaginar tales cantidades absurdas sin éxito.

El típico comentario "ellos son mas fríos que nosotros", siendo "nosotros" los latinos y "ellos" todo el resto del planeta, hace muchísimo que no lo escucho.

En otro orden de cosas pero, para mí, intrínsecamente relacionado a la expresión de emociones, hay un curioso comportamiento que pude observar muy de cerca y que me gustaría comentar (y escuchar opiniones, de ser posible).

¡Ah!, pero primero y sin hacer etología ni psicología, pregunto: si un comportamiento se repite 3 veces de forma idéntica entre mis amigos de la misma nacionalidad, ¿puedo establecer un patrón de conducta?

Con vuestro permiso, lo voy a hacer.

Mis adorados amigos -y familia política- rusoparlantes* no dejan de sorprenderme. Hace ya mas de 3 años que forman parte de mi vida cotidiana; actitudes que antes me parecían de otro planeta, hoy me parecen naturales, comprensibles (a veces no tanto) o, en todo caso, esperadas.
Una de esas actitudes incomprensibles es la que se repitió por tercera vez hace un par de semanas y frente a la cual me es imposible mantenerme indiferente: tres amigas cercanas no anunciaron su embarazo (en el caso de una de ellas, ¡¡¡de 5 meses!!!)
En las tres oportunidades nos enteramos gracias al sexto sentido de chéri quien es particularmente sensible (aparentemente, yo no conocía este don oculto) en esto de detectar embarazos insospechados.

Paso a relatar, a modo de ejemplo, una de las antes mencionadas situaciones, precisamente, la última. Fue en la fiesta de Año Nuevo. La -hasta entonces- embarazada undercover era la dueña de casa. Nos recibió a todos junto a su marido en su cómodo y acogedor hogar y con las delicias a las que nos tiene acostumbrados. Pasamos una noche muy agradable donde los brindis ser repitieron -por lo menos- una media docena de veces. Brindamos cuando fue año nuevo en Moscú, en Ucrania, en Francia y en Argentina. Con cada "chin" de las copas, las frases trilladas -aunque genuinas- ser repetían: "felicidades, que tengas un año maravilloso". La nueva vida en camino ni se mencionó si bien algunos de los invitados sabían pero yo, hasta entonces todavía no.
Al dia siguiente, todos reunidos alrededor de la mesa, comiendo las sobras de la bacanal romana ucraniana, nuestra amiga undercover entra en la habitación y lo que siguió me sobrepasa, fue una especie de momento metafisico.
Chéri la mira entrar en el living sin emitir comentario. La mira a los ojos. Ella lo mira. El intensifica la mirada con sus preciosos ojos azules. Ella dice: "si".
Chéri se da vuelta y me "traduce" en francés: está embarazada.

Yo que los aprecio muchisimo a ambos, tenía ganas de saltar de la silla y abrazarlos a ella y a su marido para felicitarlos, pero pronto me di cuenta que hubiese estado fuera de lugar. Creo que pegué un grito, creo que dije que los felicitaba, que me alegraba mucho por ellos, que era una noticia hermosa. (Sobre todo porque era totalmente inesperado, es una pareja que están casados hace muchos años y yo siempre pensé que si no habían tenido hijos hasta este momento, es porque no querían tener). Ella no sé qué contestó -si lo hizo-, quizás dijo gracias, quizás esbozó una tímida sonrisa. Yo estaba practicamente indignada de la falta de "anuncio oficial"... ¡por tercera vez! Y les dije que yo soy latina y sudamericana (sí, hay que explicar porque los franceses también se dicen latinos cuando les conviene), que en mi cultura, noticias de semejante calibre se anuncian con bombos y platillos. Mis amiga/os argentina/os que esperan bebés, escriben o llaman para anunciar, asi haga mucho tiempo que no nos escribimos.
Ellos no entienden el sentido de hacer una cosa así, dicen que si no se presenta la situación, si no estamos hablando del tema (cuestión un tanto improbable: el tema de la concepción o la planificación familiar no suelen formar parte de nuestro variado repertorio de temas de conversación) no saben cómo decirlo. Hice una especie de encuesta alrededor de la mesa entre todas las mujeres y les pregunté si ellas lo anunciarían. Unánimemente dijeron que no. Alguien  mencionó que antiguamente se creía, por cuestiones supersticiosas, ¡que no había que anunciarlo hasta el bautismo!

Con la distancia y la pseudo-objetividad que se obtiene después de vivir varios años fuera de mi país natal, el contacto con otras nacionalidades y el compartir mi vida con alguien que nació en las antípodas, no puedo tomar posición pero sí poner en cuestión tremenda demostración de emociones por parte de nosotros, los latinos.

¿A qué se debe tal profusion de sentimientos? ¿Por qué tal prodigalidad de emociones no tiene eco en otras culturas? ¿Dónde aprendemos, quién nos enseña a demostrar la emoción? ¿es realmente una exageración o es genuino?


* termino genérico para designar a los rusos y ucranianos a falta de otro mas ajustado. Otros términos por mí empleados pero menos felices son: "ustedes los rusos", "soviéticos", "eslavos", "aliens", "bizarros"...

14 abril 2011

El Tutu

Escrito por mi hermano A.M.
Ayer se fue mi gato, Tai, el tutu como le decíamos todos, casi 20 años de edad... todo un record, record en cantidad de vidas, de las veces que rozó la muerte y volvió, record en tamaño, en su mejor momento llegó a pesar 8 kilos, record en la cantidad de hijos que debe tener... El mejor gato que conocí en mi vida, me crié desde chiquito con él siempre en casa, va a ser durísimo acostumbrarse a que no esté más. Hizo de su vida un ejemplo, defensor a muerte de su territorio, el más malo del barrio afuera, el mejor compañero que existe dentro de la casa, un bon vivant felino con todas las letras, fino, inteligente, astuto, supo aprovechar de la mejor forma su cara de tierno y su ronroneo continuo para ganarse las caricias de todos los que entraban a la casa. Persistente a muerte para subirse arriba tuyo cuando estabas sentado en el sillón, que cuando lo dejabas después de 20 intentos más o menos, encendía su motor V8 y te amasaba la pierna mostrando el placer extremo que sentía estando ahí, siendo acariciado, siendo mimado. Te vamos a extrañar tutu, no creo que alguna vez conozca otro gato tan groso como vos. Te voy a recordar por siempre. Ojalá que descanses eternamente en paz, te lo merecés.

12 abril 2011

Mi table de la nuit *

De abajo hacia arriba:

  • Atlas des Îles Abandonnées - Judith Schalansky (en francés)
  • 1810 - La historia de nuestra Revolución fundadora - Felipe Pigna (en castellano)
  • Poesia completa de Álvaro de Campos - Fernando Pessoa (en portugués)
  • Soie - Alessandro Baricco (en francés)
  • La promesse de l'aube - Romain Gary
  • I never knew there was a word for it - Adam Jacot de Boinod (en inglés)
  • Men are from Mars, Women are from Venus - John Gray (en inglés)
  • сказки народные (Scazki narodnie, cuentos tradicionales para nenes) (en ruso)

Todos empezados, ninguno terminado.

Salvo el  portugués, los otros cuatro son los idiomas de mi vida cotidiana.





* inside joke que hace referencia al grupo italiano Musica Nuda quienes, en la introducción de una canción que se llama "Le due corde vocali" dicen -en francés y con un acento italiano bien fuerte- que todas las mujeres tienen un diario íntimo que guardan en la "table de la nuit".

22 enero 2011

los copitos

No me acuerdo de la primera vez que me  puse los esquíes. Deberia tener alrededor de 4 años, seguro que eran marca Rossignol. Mi mamá me cosía un elastico a los guantes que después pasaba por las mangas para que no los pierda. Mamá o papá me despertaban muy temprano, era noche cerrada todavía. Mamá me vestía, me ponía una camiseta, una polera, el enterito (¿rojo?) de ski, dos pares de medias y las botas rojas de pre-ski. Tomaba la leche con Nesquick, un pan con dulce de leche y me llevaban a la sede del Club Andino Esquel, porque yo era del Andino, no del Slalom, de donde eran «los malos». Subíamos a La Hoya en el colectivo del Club. Yo era muy tímida y no  muy popular asique la mayoría de las veces me sentaba sola. Cuando llegábamos a La Hoya todavía era de noche. Subíamos del estacionamiento hasta el Club caminando, hacía un frío glacial siempre, viento helado. Al llegar íbamos a buscar las botas que quedaban guardadas en el Club. Ya se empezaba a sentir el olorcito de la comida que íbamos a comer al mediodía, ¡ojalá que sean lentejas!. Los chicos cool jugaban al ping pong apenas llegaban, yo no. Yo me ponía mis botas frente al fogón, si no las podia cerrar, un instructor me ayudaba. Empezaba a amanecer y con los primeros rayos del sol salíamos a esquiar. Cada grupo tenia su instructor. Es raro pero no me acuerdo para nada de mis companeros de grupo. En la escuela de ski estabamos todos divididos por nivel, yo no me acuerdo de cuando era principiante, sólo tengo el recuerdo de estar en los grupos mas avanzados. Los Copitos no esquían, juegan en la nieve, al lado del Club, van a caminar y hacen muñecos de nieve. Me acuerdo cuando mis hermanos eran copitos, de mí no. Yo estaba en los grupos mas avanzados y no entendía bien porqué, yo siempre tenía la sensación de esquiar mal, nunca «cantaba primera» para ir atrás del instructor, primera de la fila de los alumnos, yo siempre quería ir última. Pasabamos cañas y tan mal no me iría porque me pusieron en el equipo de competición del Club, ¡justo a mi que me gustaba ir ultima! Hice varios viajes para competir en otros centros de ski, fui al Catedral y a Chapelco. creo que nunca me gustó competir, la largada era un momento super estresante. Había que correr sin campera y sin gorro (cuestión de aerodinamismo, ¿viste?) asique tengo el recuerdo de estar esperando mi turno para largar ¡temblando de los nervios y del frio! No me acuerdo si alguien me preguntó si quería competir y si fue así, porqué acepté. Me atrevo a decir que esas carreras fueron bastante traumatizantes hasta que, una vez, justo cuando mamá y papá subieron a La Hoya a verme correr, bajando Gigante (¿o era slalom?) me descalifiqué. Me comí una caña, me di cuenta enseguida y no quise terminar la carrera, me fui por el costado. Todavía me acuerdo, fue en el Primer Cañadón. Me fui de la pista inmediatamente. Esa fue la última vez que competí.
A partir de ese momento empecé a disfrutar del ski de otra forma, esquiaba con amigos o sola, iba por donde quería, cuando hacía mucho frío y ya no sentía las manos ni los pies, paraba un rato en la Confitería a calentarme frente al fogón.
Amo esquiar. No me acuerdo de mi vida antes de saber esquiar. Siempre supe. Nací con los botines puestos.

Pequeña Helenita a los... ¿4 años?